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domingo, 21 de mayo de 2017

Cómo curar tu tristeza día a día



La luz del sol puede ser tu gran aliada. No permitas que tu tristeza te impida salir a la calle. Levántate cada mañana con la intención de comerte el mundo.

Es posible que ahora mismo, estés pasando por un mal momento. Puede que haya ocurrido algo en tu vida, o hasta que simplemente, encuentres un vacío existencial difícil de explicar. La tristeza a veces se adhiere, ahogando nuestro corazón. ¿Cómo curarnos de ella?


Cómo vencer la tristeza poco a poco La tristeza crónica es el sustrato de la depresión. Hemos de ir con cuidado. Piensa en la tristeza como una enfermedad que hay que curar, como un músculo que endurecer y fortalecer para golpear nuestra realidad con la mayor energía posible. Con el más grande de los ánimos.

¿Qué es lo que nos suele entristecer? Puede que te parezca que las personas somos muy diferentes, que cada una andamos envueltas en nuestro propio mundo particular. Pero en realidad, a todos nos duele lo mismo. A todos nos afectan las mismas cosas: la sensación de soledad, de no ser comprendidos o respetados. Sentimos el desprecio y el maltrato. Las mentiras y las traiciones.

Y también sufrimos a veces sin saber muy bien la razón. ¿Por un vacío? ¿Por haber llegado a un momento en nuestras vidas donde nos damos cuenta de que no somos del todo felices? En ocasiones ocurre. Y es algo normal. Te explicamos pues qué pautas puedes seguir para racionaliza la tristeza, y despegarte de ella de modo saludable.

1. Identifica qué es lo que te afecta

Puede parecerte una obviedad pero no siempre es fácil. En ocasiones es un cúmulo de muchas cosas: algo que te ha hecho tu pareja, la sensación de que no haces lo que en verdad quieres sino lo que otros esperan de ti, una desilusión… A veces la tristeza no tiene un solo color. Sino una gama compleja que hay que saber desentrañar.


2. No te quedes quieta, no te encierres en casa

La quietud nos atrapa como una enredadera. No te dejes vencer. Si empiezas a desear quedarte en casa, sin salir con los tuyos, dejando a un lado las relaciones sociales y prefiriendo estar a oscuras en la cama, la depresión ya habrá hecho mella en ti. No lo permitas. Saca energías de ti misma diciéndote que no te vas a dejar vencer, que mereces ser feliz y que toda pena es pasajera. Que todo problema tiene una solución. Nada es eterno y tú tienes derecho a encontrar tu propia tranquilidad. Esa que te hará sonreír el día menos pensado cuando te levantes por la mañana y te digas a ti misma aquello de: “Hoy me encuentro bien. Hoy voy a comerme el mundo”.


3. La tristeza como instante de reflexión para salir fortalecidos

Como suele decirse, no hay anochecer que no haya sido vencido por la mañana. Es decir, ninguna pena va a ser eterna, ni lo que hoy te duele tanto va escocer tanto eternamente. Todo se calmará y todo irá a mejor. Debes entender la tristeza como un instante de reflexión, como un momento en que hemos de poner nuestra mirada hacia dentro para curarnos, para reparar esos daños. Y también para tomar decisiones. Esa reflexión que trae la tristeza nos debe permitir abrir los ojos hacia la dirección correcta. Y debes ser valiente para tomarla, ten en cuenta que tu felicidad lo merece, y que de no tomar las decisiones adecuadas o de no atreverte, puede llegar un día en que te venza la frustración. Así que no lo dudes, fortalece tu autoestima, sal fortalecida tras ese tenebroso túnel que es la tristeza.



4. Pedir ayuda, a veces, es necesario

No pienses que vas a poder tú sola con todo. Una mano amiga, un hombro en el que llorar y un rostro que te atienda con expresión sincera cuando le hablas, puede ser de una ayuda inestimable. Pero elige bien a la persona adecuada. Hay quien no sabe escuchar, hay quien se preocupa más por sí mismo y no sabe mostrar apertura. Seguro que en tu círculo cercano tienes a esa persona que tiene siempre la palabra más adecuada para ti, a quien lo le importa la hora que sea para recibirte y escucharte… déjate ayudar. La soledad no siempre es buena cuando nos está ahogando la tristeza.


5. Busca tu ilusión día a día

Cuando te levantes por la mañana, ponte un objetivo. Algo que te empuje por dentro y que te obligue a salir de la cama, a vestirte, a sentirte atractiva y con ganas de salir por la puerta de casa. Apúntate a algún curso: pintura, yoga, baile… algo que te obligue a mantener tu mente y tu cuerpo ocupados en algún proyecto por pequeño que sea.


Es esencial que encuentres el sentido en esas cosas que te rodean: en la sonrisa de tus hijos, en esa pareja que te quiere, o esos amigos o familiares que lo hacen todo por ti. Piensa en esa mascota que siempre busca tu cercanía, en ese paseo por el parque que siempre disfrutabas. Ilusiónate por un viaje, por un pequeño cambio en tu vida. O por uno grande. Márcate un objetivo y piensa qué podrías hacer para conseguirlo.

Y así, día a día, con esa chispa bien encendida, acabarás quemando la letargia de la tristeza. Esa que se adhiere y que a veces no nos deja ver lo hermosa que es la vida. Cuídate, sé feliz cada día. 
Tú lo mereces.

domingo, 7 de mayo de 2017

¿Por qué el cerebro humano está arrugado?



El cerebro humano, limitado por la caja ósea que lo protege, ha conseguido crecer a lo largo de la evolución gracias a la capacidad de la corteza cerebral, la parte que realiza las funciones superiores, para plegarse. De ese modo, ha adquirido una superficie tres veces mayor a la que tendría si fuera lisa, lo que implica más espacio para llevar a cabo el pensamiento, la planificación o la percepción. Pero, ¿cómo consigue doblarse en surcos hasta obtener ese aspecto «arrugado»? Una investigación internacional en la que ha participado el Instituto de Neurociencias de Alicante ha descubierto el mecanismo crucial y hasta ahora desconocido que está detrás de esta maravilla.


El plegamiento de la corteza cerebral no se produce en todas las especies de mamíferos. Está limitado a los que poseen un cerebro voluminoso, como ballenas, delfines, perros, hurones y primates. Los ratones y ratas, por ejemplo, tienen un cerebro liso. Estudiando las diferencias entre ambos tipos de cerebros, los científicos dieron con unas proteínas clave, un hallazgo que publica la revista Cell.

Durante el desarrollo del cerebro, las neuronas viajan desde el lugar donde nacen (en las cercanías de los ventrículos, situados en el interior del cerebro) hasta la zona más externa, la corteza, recorriendo grandes distancias. En animales con cerebro liso, como los ratones, unas proteínas de adhesión de la superficie celular llamadas FLRT regulan esas migraciones neuronales, proporcionando adhesión entre las células nerviosas, que se alinean dando lugar a una superficie lisa.

Ratón doble mutante

En comparación con el cerebro de los ratones, en el de los humanos hay mucha menos cantidad de estas proteínas, por lo que los investigadores pensaron que debían tener un papel importante en el proceso de plegado. Para averiguarlo, crearon un ratón con una doble mutación, en el que faltaban dos de estas proteínas FLTR (la 1 y la 3), y vieron que en ausencia de ellas se desarrollaba una corteza cerebral con surcos parecidos a los del cerebro humano.

«Hasta ahora esto sólo se había logrado mediante manipulaciones puntuales, pero nunca en una cepa de animales mutantes. Esto es muy importante porque nos permite disponer, por fin, de una herramienta de trabajo muy robusta», explica Víctor Borrell, del Instituto de Neurociencias de Alicante CSIC-Universidad Miguel Hernández, que ha liderado al equipo español.

Este trabajo conjunto con el Instituto Max Plank de Neurobiología en Munich ha permitido descubrir «un nuevo mecanismo de formación de surcos en la corteza cerebral, relacionado con la migración de neuronas. Este mecanismo es completamente distinto al que hasta ahora se conocía», aclara Borrell.

Epilepsia y retraso cognitivo

Los investigadores comprobaron sus resultados en hurones, pero cree que pueden ser extrapolables a nuestra especie. Sin embargo, reconocen que aún se requieren más estudios, por lo que el laboratorio de Víctor Borrell ha empezado a trabajar con organoides cerebrales humanos, que reproducen los primeros estadios del desarrollo de la corteza, para ver si logran inducir su plegamiento al manipular los genes FLRT y otros genes candidato seleccionados.

Estos resultados pueden ayudar a comprender el desarrollo patológico del cerebro y buscar causas genéticas. En los seres humanos, este plegamiento de la corteza empieza alrededor de la semana 20 de gestación y se completa cuando el niño tiene alrededor de un año y medio. Sin embargo, en ocasiones no se produce de forma correcta y da lugar a un grupo de enfermedades raras, denominadas lisencefalias, que cursan con malformaciones de la corteza cerebral causadas precisamente por un trastorno de la migración neuronal. Estas malformaciones pueden ir acompañadas de epilepsia, trastornos motores y retraso cognitivo. «Es importante destacar que en el 60-70% de los niños con malformaciones del neurodesarrollo se desconoce la causa genética que las produce. Y eso es un vacío terrible para los padres», dice Borrell. Por este motivo, su equipo ha empezado a buscar mutaciones en genes de pacientes con malformaciones.